Hace tiempo leí en el espacio personal que tiene en la red social un amigo mío algo sobre los maestros que me pareció muy bonito y digno de poner en mi entrada de esta semana:
"Al saber que soy maestro, la gente suele preguntarme qué enseño. Cuando explico que soy tutor de niños de infantil o de primaria, generalmente responden con un '¡Ah!' tan soso que te quedas pensando: ¿Sólo un ¡Ah!? ¿Sólo un ¡Ah!?
A esas personas yo les pregunto:
¿En que sitio sino allí me abrazaría una guapa jovencita y me diría que me quiere? ¿Dónde más podría atar lazos al pelo, ajustar cinturones, ver un desfile de modas a diario y aunque siempre me vista de la misma manera, oír decir que mi ropa es muy bonita? ¿Dónde más podría guiar en la escritura de las primeras palabras una manita que quizás algún día escriba un libro o un documento importante? ¿En qué otra parte olvidaría mis penas porque tengo que atender arañazos, cabecitas y corazones afligidos? ¿Dónde conservaría el alma joven, sino en medio de un grupo cuya atención es tan efímera que siempre debo tener a mano una caja de sorpresas? ¿En qué otro sitio derramaría lágrimas porque hay que dar por terminado un año de relaciones felices? ¿Quién sino los maestros son el motor del cambio? ¿De verdad puedes decirme tú, que tanto me infravaloras, que no me envidias?"
Dedicado a todos los maestros y maestras de Educación Infantil y Primaria que tanto siembran, para que otros recojan.
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